Macarrones "a la roteña"


La primera receta que me gustaría compartir en este espacio es una que nos encanta en casa. No hay nada mejor que abrir este espacio con una receta que es parte intrínseca de nuestro hogar, parte de nosotros y muy celebrada en la mesa. Es bastante sencilla e incluso es posible que "innecesaria" para una persona que ya sepa cocinar de antes, si bien puede ser de utilidad para quien se esté iniciando y quiera darle un toquecito gourmet a sus macarrones o para quien, ya sabiendo cocinar, desee conocer otras ideas. Cada casa tiene su propia identidad culinaria, así que asomarse a ellas, para mí, es casi como pararte a conocer la comida de otra localidad.

La razón por la que los llamamos macarrones a la roteña no es porque tenga nada que ver con esta preciosa localidad de Cádiz, sino porque hace un tiempo, antes de conseguir mudarnos a esta casa, nuestro refugio, en el que poco a poco vamos cultivando algunos de los productos que nos comemos, estuvimos un tiempo viviendo en Rota. La cocina allí era pequeñita y no tenía campana extractora, así que me dedicaba a preparar cosas más bien sencillas y rápidas y este fue uno de los platos que hacía más a menudo.

Para prepararlo necesitarás los siguientes ingredientes:

- Un tomate natural.

- Dos pimientos medianos.

- Dos cebollas medianas.

- Medio calabacín (yo le dejo la piel) o uno entero si es pequeño. Personalmente, compro el calabacín oscuro, pero puedes optar por el que quieras.

- Tomate triturado o frito. Si no te importa aumentar el nivel de complejidad, puedes triturar unos cinco tomates tú mismo.

- Macarrones de la marca que más te guste. A mí me gusta la pasta de marcas buenas o incluso hacerla yo misma, pero lo cierto es que para este plato utilizaba los macarrones de marca blanca, y ya lo hemos mantenido así por pura nostalgia.

- Orégano.

- Aceite de oliva virgen extra (AOVE).

- 250-300 g de pollo por persona o, si eres vegetariano/a, medio paquete de heura por persona.

Lava todas las hortalizas y córtalas en pequeños cuadraditos, sin tampoco esforzarte demasiado en que sean muy pequeños, sino más bien como te vayan saliendo de forma fácil. Cuando tengas todo cortado, echa un chorrito de aceite en la sartén, más o menos lo equivalente a una cucharada sopera, y añade toda la verdura a continuación.

Aunque se supone que lo ideal es esperar a que el aceite se caliente, para que os voy a engañar, yo no lo hago. Incluso con frecuencia añado la verdura y después el aceite, lo remuevo todo y solo entonces enciendo la vitro al máximo. Remueve con una pala de madera hasta que se dore un poco. Cuando le veas ya color de que se está empezando a hacer, añade de medio a un bote de tomate frito o la cantidad equivalente de tomate triturado. Esto es un poco al gusto, depende de si te gusta más que quede sequito el plato final o si te gusta que haya más tomate.

Cuando estábamos en Rota solíamos utilizar lo que llamábamos "tomate tramposo", porque era un tomate artesano ya hecho del supermercado, los cuales suelen llevar bastante aceite y suelen ser más insanos que un tomate frito al uso de cualquier marca. Sin embargo, lo cierto es que queda delicioso, si quieres hacerlo así y probar la receta original, te recomiendo el tomate artesano de Mercadona, pero también lo he visto en otros supermercados, casi todos tienen uno de marca propia tipo "receta artesana". Ahora, de vez en cuando seguimos añadiendo tomate tramposo, aunque intentamos que no sea muy de seguido, si es muy de seguido optamos por un tomate menos insano.

Bien, una vez que lo añadas, bájale el fuego a la mitad o menos. Si tienes vitro, al 5 o al 4. Remueve, y déjalo así unos diez minutitos, puedes irte mientras a hacer otra cosa o empezar a limpiar lo que has ensuciado (en general, en la cocina, es muy importante ir manteniendo todo limpio, no solo porque te ahorra estrés, sino también porque ayuda a que, con el bienestar que produce, puedas aportarle ese componente humano extra de cariño al plato que hace que la comida casera esté tan buena). 

También, puedes aprovechar este tiempo para ir haciendo el pollo o la heura. En casa hacemos ambas cosas, porque yo soy vegetariana. Entonces corto contramuslo de pollo a tiras y lo meto en el horno, así sin más, sin aceite ni nada, y lo dejo hasta que se tuesta. Al mismo tiempo, en una bandeja distinta, pongo medio paquete de heura, también sin aceite ni nada, y meto las dos cosas en el horno hasta que se tuestan. En Rota, como os decía, la cocina era pequeñita, además no había horno, así que comprábamos el pollo en tiras ya hecho del súper y yo la heura la hacía en el micro, pero en el horno se tuesta y está mucho más buena.

Después, empieza a cocer los macarrones. Y aquí, consejo muy importante: cuece la pasta dos o tres minutos menos de lo que pone en el paquete. Hazme caso, especialmente si te gusta la pasta más bien aldente. Si no, al final, se te va a quedar más blando de la cuenta y en mi opinión, estropea el plato.

Una vez que has cocido la pasta dos o tres minutos menos de lo que dice el paquete, escúrrela y añádela a las verduras con tomate que has hecho previamente, remueve un poco y déjalo unos dos o tres minutos. Yo lo dejo así mientras termino de poner la mesa o sigo recogiendo o algo así. Después, échale orégano al gusto y remueve. ¡Y a comer!

No soy la mejor haciendo fotos, pero tenía muy buena pinta en el plato. Además del pollo y/o de la heura, nosotros poníamos queso Arzúa (lo venden tanto en Mercadona, como en Lidl, como en Carrefour) en taquitos para añadírselo y queso rallado tipo Violife. Otra opción es escalfarle un huevo, es decir, se echa un huevo y se tapa la sartén hasta que se hace. Pero ojo con esto, porque la pasta puede acabar pasada por culpa de esperar a que se haga el huevo, así que si lo vas a hacer te recomiendo que cuezas la pasta cuatro minutos menos (aunque eso suponga cocerla a la mitad o por debajo, créeme).

Por cierto, una curiosidad. Como os contaba, este plato no tiene nada que ver con Rota más allá de mi experiencia personal. Pero después, vi en un bar cómo servían la lubina a la roteña y llevaba por encima una salsa de verduras con tomate que se parecía muchísimo a la salsa de esta receta, salvo porque estaba más picadita la verdura. Así que, ¿podría decirse que no ando tan desencaminada con el nombre?

Espero sinceramente que la disfrutes. 

Comentarios

  1. Hola Laura. Sabes, ya no recuerdo bien todo esto. Motivado no sé porque "fuerza", entre a mi Blog, en el cual veo que mi ultimo post fue hace más o menos 7 años atrás. Y además de llenarme de recuerdos con mis publicaciones que he leido, tambien me surge la curiosidad por saber si eres la misma Laura con la cual nos seguiamos y nos comentabamos cada vez que subíamos un texto a nuestro blog. No reconozco este tu actual Bloger, pero quizás antes tuviste otro. Me llamó la atención que tu comentario haya sido el último que recibí, y que haya sido hecho el añoi pasado (2024), despues de 6 años de dejar abandonado esto. Y es esto, el motivo de este comentario, es saber si en esos tiempos; hace más de 8 años atrás nos seguiamos, y si eres tú la misma Laura (con un Blog diferente) a quien seguía y posteaba.
    Es increíble como pasa el tiempo, como descubrir como era uno hace muchos años atras y sorprenderme con que en cuanto a mis pensamientos y sentir he cambiado. Con decirte que me dió algo así como "miedo" leer todo lo que escribí inspirado en personas queridas y en situaciones de la misma vida que experimentaba por ese tiempo. Sabes, surge en mi una pequeña necesidad de volver a escribir sobre lo que estoy viviendo hoy en día. Quizás lo haga, probablemente lo dejé así tal cual...El "volver atrás" ha despertado demasiados emociones encontradas..
    Y bueno Laura, gracias por haber dejado ese último Blog. Bendiciones.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares